Richard González

Cuando se habla de las circunstancias históricas de la “democracia”, el “derecho liberal”, etc., se tiene como objetivo ver, en retrospectiva histórica, cómo surgieron y para qué esa llamada “democracia”, “libertad” o “imperio de la ley”.
La ignorancia y la alienación no son argumentos válidos; por el contrario, es necesario conocer el accionar de las causas y efectos en una sociedad de clases.
La democracia liberal, el derecho liberal formal, nacen como respuesta al sistema feudal, que era absolutista, no en función de la libertad del siervo o del esclavo de esos tiempos, ni de una libertad democrática para la clase obrera o explotada. ¿Acaso no era una lucha a muerte entre una clase (feudal) que moría y una nueva clase (burguesía) que nacía y emergía como nueva clase en el poder, construyendo una nueva sociedad? ¿Era revolucionaria en comparación con el sistema feudal? ¡Sí! Nadie en su sano juicio podría negarlo.
En una sociedad de clases, tal como lo es hoy, no se puede pretender avanzar a favor del pueblo sin tomar conciencia, con seriedad y responsabilidad, de esta lucha constante; caso contrario, la “rebeldía sin causa”, aun siendo supuesta “rebeldía”, solo serviría para reforzar que se aprieten aún más los grilletes o las cadenas opresivas.
Hoy debemos ver con objetividad, analizar y concluir: el derecho liberal y la democracia formal, ¿cómo están hoy? Y, en contraparte, ¿qué significan el securitismo, el militarismo, el control social, el autoritarismo, los fascismos, etc.? ¿Y cómo estos se contradicen con la llamada “democracia” y “libertad”? En estas circunstancias, ¿dónde queda esa democracia, el voto?
Hay seis tesis del sistema-mundo respecto a todo ello, y no es el “voto democrático” lo que quieren o pretenden, ni las “libertades” que se pregonan, sino una imposición absoluta de poder en circunstancias de supervivencia del sistema. Ya otros hablan del tecno-feudalismo, etc.
Es un asunto de supervivencia del sistema capitalista en su fase imperialista, que vive una crisis general. Digo “general” porque no es momentánea; es una crisis del sistema-mundo, una crisis civilizatoria. ¿Se sabe, se tiene conciencia de lo que significa ello?
No se puede hablar irracionalmente ni promover “voto” y “voto” sin comprender el momento actual del sistema-mundo, su “democracia”, su “imperio de la ley”, su “derecho”.
Si no, veamos lo que pasa en el mundo: EE. UU. pasa por encima del derecho internacional, de convenciones, tratados, etc. ¿Rige el imperio de la ley, el derecho? ¡No! Rige el darwinismo social, la ley del más fuerte, del poder puro y duro.
Veámoslo en nuestro hemisferio: con sus elecciones “soberanas”, viene un imperio, secuestra a su presidente y pone de rodillas a toda la cúpula, bajo la amenaza de aniquilarlos si no obedecen a su amo. O lo que ocurre en Ecuador, Bolivia, Argentina, etc. ¿Dónde queda la llamada democracia? O incluso en el mismo seno de EE. UU., donde la libertad y la democracia son una quimera, donde prevalece la seguridad interna, razón por la cual hay censura, persecución e incluso aniquilación selectiva del oponente; o en la misma Europa.
Uno no puede ser más esclavo de lo que ya es, ni pensar y vociferar “voto”, “voto”, cuando no hay condiciones reales para una verdadera representación popular de clase.
Si las reglas del dominante son absolutas en todos los poderes del Estado, ¿tiene sentido votar?
Más bien, la preocupación debería ser organizar la miseria en una poderosa organización de clase: su sistema, su dirección, sus bases, para detentar el poder en una franca confrontación; y, una vez ganada esa lucha, establecer nuevas reglas, las reglas de quien vence en el campo de batalla, para transformar la sociedad al servicio de los millones de explotados y oprimidos.
Eso implica, en lo inmediato, generar otras circunstancias para la participación política real del pueblo; y eso es hablar de una nueva Constitución, vía una Asamblea Constituyente, cambiar la correlación de fuerzas a favor del pueblo, pero con poder real y organizado, no con movimientos espontáneos que solo aparentan tener poder.
Por tanto, se demanda organización, dirección, plan y metas.
09/04/2026



