LA PRENSA POPULAR COMO ARMA DE EMANCIPACIÓN CONTRA LA GUERRA COGNITIVA DEL IMPERIALISMO Y SIONISMO

Por Alex A. Chamán Portugal

En el actual contexto de crisis irreversible del sistema capitalista y su fase imperialista, la guerra ya no se libra exclusivamente con fusiles, metralletas, tanques, aviones de combate, misiles y bombas, puesto que el genocida imperialismo estadounidense y su engendro sionista han perfeccionado durante décadas un arma tan letal como silenciosa, nos referimos a la guerra cognitiva y su formidable maquinaria de propaganda manipuladora. Como advierte la politóloga Carolina Escarrá, esta estrategia —cuyos manuales fueron diseñados por la CIA ya en los años sesenta— busca ocupar la mente de los pueblos para moldear percepciones y conductas a favor de mezquinos intereses foráneos. Frente a este aparato de dominación simbólica, la prensa popular y alternativa emerge no como un simple medio informativo, sino como trinchera de combate por la emancipación cognitiva y organizadora de la resistencia.

I. La maquinaria de la dominación simbólica

El imperialismo estadounidense y el régimen de Israel han construido el siniestro aparato de propaganda más sofisticado de la historia. No se trata solo de habilidad comunicativa, sino de poder estructural, ya que el control de los principales conglomerados mediáticos globales (CNN, Fox, NBC, etc.), dominio de plataformas digitales (Google, Meta, X, etc.) y una inversión multimillonaria en operaciones psicosociales que forma parte del presupuesto de defensa. Como refiere el intelectual cubano Ibelici Martínez, «la prensa es hoy un ejército, con armas distintas, cuidadosamente organizadas; los periodistas son los oficiales; los lectores son los soldados».

La guerra cognitiva, cultural o ideológica maniobra a través de mecanismos precisos como el control de la información, creación de una realidad consensuada, saturación informativa y manipulación algorítmica. Herman y Chomsky, en su clásico análisis sobre la «manufactura del consentimiento», demostraron cómo los medios filtran la información para promover visiones que favorecen a las élites económicas y políticas, o sea a las clases sociales explotadoras. En el siglo XXI, esta perversa maquinaria se ha perfeccionado con la inteligencia artificial y la segmentación psicológica de audiencias. Como bien apunta Inti Moya desde APC Bolivia, «estos medios son los encargados de posesionar la narrativa de la historia desde el punto de vista occidental proimperialista en el imaginario colectivo». Por ejemplo: La cadena británica BBC impone directrices terminológicas estrictas como ordena usar «captura» en lugar de «secuestro» para referirse a las agresiones contra Venezuela o Irán, revelando su subordinación a las reaccionarias agendas políticas del imperialismo. Este control narrativo procura determinar qué hechos debe creer o rechazar la opinión pública mundial.

II. La verdad en disputa en la guerra actual contra Irán

La injusta actual guerra entre la coalición terrorista de Estados Unidos-Israel contra la República Islámica de Irán, iniciada el 28 de febrero de 2026 con el asesinato del ayatolá Seyyed Ali Jamenei y el bombardeo criminal de una escuela en Minab que segó la vida de 175 niñas, ilustra perfectamente esta asociación entre guerra militar y guerra cognitiva. Mientras la CNN y Reuters refieren de «éxitos quirúrgicos» y «cambio de régimen», la prensa alternativa documenta más de 3.200 bajas estadounidenses en los primeros siete días de combate, el colapso parcial del arsenal imperialista en la región y la heroica resistencia iraní.

Al Mayadeen, medio de referencia del mundo árabe, ha denunciado cómo «los medios occidentales intentaron presentar como excepción o error lo que en realidad son crímenes de guerra sistemáticos». Esta estrategia de excepción pretende aislar los crímenes más monstruosos para que el resto de la agresión pase como una cuestión normal. La prensa alternativa tiene la responsabilidad de mostrar el cuadro completo, destacando el genocidio en Palestina, el bombardeo de hospitales en Irán, la destrucción de infraestructura civil sensible como la planta desalinizadora en la isla de Qeshm.

III. Papel histórico de la prensa popular

La prensa popular y alternativa no nace ayer, puesto que tiene un derrotero de combatividad y resistencia que acompaña las grandes gestas emancipadoras de las naciones oprimidas, pueblos del mundo y clases sociales explotadas que osaron rebelarse.

En las luchas de independencia se constituyó en voz de Bolívar, Sucre, Martí y San Martín, construyendo el imaginario de la Patria Grande.

En la Revolución Cubana se materializó como Radio Rebelde y Prensa Latina (fundada en 1959) rompieron el monopolio informativo del imperialismo yanqui y difundieron al mundo la verdad del proceso revolucionario.

En las dictaduras latinoamericanas se convirtieron en medios clandestinos como Radio Cooperativa en Chile denunciaron torturas, asesinatos, desapariciones y resistieron el terrorismo de Estado.

En las guerras imperialistas la prensa subterránea estadounidense (Ramparts, periódicos de soldados en Vietnam) expuso las mentiras y atrocidades del imperialismo, la masacre de My Lai y el fraude de las armas de destrucción masiva en Irak.

Como bien sintetiza el intelectual colombiano Renán Vega Cantor, «la comunicación crítica debe desenmascarar las lógicas del imperialismo y contribuir a la construcción de una conciencia emancipadora» (Vega Cantor, 2019). Frente a ello, la prensa popular se ha caracterizado por cumplir la función de contrapeso, de memoria histórica y de voz de los sin voz.

IV. Funciones estructurales de la prensa popular

Contrahegemonía ideológica y educación política

Retomando a Gramsci, la prensa popular disputa la construcción del sentido común. No se trata de informar por informar, sino de educar para la transformación. En palabras de Antonio Gramsci, «la hegemonía se construye en el terreno de la cultura y la ideología». Por consiguiente, los medios alternativos deben desmontar el discurso dominante que presenta al capitalismo como único horizonte posible, explicar multilateralmente la severa crisis actual como resultado de las contradicciones internas del sistema en descomposición y potenciar la organización social y la conciencia de clase.

Denuncia y contrainformación sistemática

Mientras los grandes conglomerados de manipulación mediática omiten sistemáticamente los civiles asesinados por misiles y drones yanquis-israelíes y exageran en sus amenazas para justificar intervenciones, la prensa popular verifica con fuentes en terreno las voces de palestinos bajo los escombros, testimonios de iraníes que resisten, reportes de campesinos colombianos fumigados en nombre de la guerra contra las drogas, estigmatización, persecución y encarcelamiento de peruanos por pensar diferente. Como señala el periodista Daniel Iriarte en su libro Guerras cognitivas, «el campo de batalla es la mente de la población, que desconoce cómo los datos que un simple teléfono móvil recaba a cada segundo sirven para moldear los cerebros de millones de personas».

Construcción de narrativas soberanas

La batalla cultural o ideológica como manifestación de la gran ley de lucha de clases es clave. Mientras Hollywood, Netflix y las redes corporativas venden democracia y libertad mientras imponen guerra y consumismo, la prensa popular debe promover identidad anticapitalista y antiimperialista, así como valores colectivos frente al individualismo del depredador modelo neoliberal. Como señala Inti Moya, «si los gringos producen una película glorificando a los marines, nosotros difundimos las películas que denuncian las agresiones imperialistas; si su literatura promueve cowboys y superhéroes ficticios, nosotros promovamos a nuestros héroes populares, luchadores sociales de carne y hueso que pusieron su sangre por un mundo mejor».

V. La prensa tradicional, entre la información y la propaganda

La prensa corporativa reaccionaria no informa de manera inocente, pues, selecciona, jerarquiza, omite y encuadra. No solo dice qué pensar, sino cómo pensar. Desde la perspectiva reflexiva, quien controla los medios de producción material controla también los simbólicos. Por ende, los contenidos no son neutrales, ya que, inevitablemente responden a intereses de una determinada clase social.

Los grandes medios masivos de manipulación operan bajo criterios de rentabilidad capitalista como: rating, publicidad y propaganda. Los formatos direccionados buscan captar atención y generar emociones (miedo, angustia, indignación, patriotismo, etc.). La información se instrumentaliza y se convierte en mercancía. Esta colonización de la mente, como la denomina un reciente informe del Instituto Xinhua, constituye «un dominio mental basado en la desigualdad y destinado a perpetuarla, que se manifiesta en formas de transformación obligatoria, manipulación maliciosa, infiltración encubierta y erosión a largo plazo». Frente a lo planteado, la prensa popular no busca neutralidad, ya que la neutralidad, en contextos de injusticia, es complicidad, sino compromiso con la verdad al servicio de la humanidad, naciones oprimidas, pueblos y clases sociales explotadas.

VI. Desafíos y tareas estratégicas

La prensa popular enfrenta serios desafíos mayúsculos como la censura digital, el control y censura de plataformas por parte de las grandes corporaciones tecnológicas, la precarización de medios alternativos, la saturación informativa y la fragmentación de los movimientos sociales. No obstante, también cuenta con herramientas y tareas claras, por ejemplo:

Construcción de redes internacionales de comunicación popular, articulando medios como teleSUR, Al Mayadeen, Press TV, La Jornada, Prensa Latina, HispantTv, RT y cientos de medios alternativos.

Uso crítico de tecnologías digitales, creando plataformas soberanas y algoritmos propios que escapen al control de la maquinaria capitalista e imperialista.

Formación de comunicadores populares con conciencia de clase y compromiso revolucionario.

Producción de contenidos multiformato (memes, documentales, podcasts, etc.) que lleguen a las masas populares y rompan el cerco cultural del imperialismo.

Fortalecimiento de medios comunitarios como base de un entorno comunicacional alternativo.

VII. La prensa popular como arma de emancipación

Desde una perspectiva científica la prensa popular no es neutral, puesto que forma parte de la superestructura ideológica, pero tiene capacidad de incidir en la estructura económica y social. Como enseñaban Marx y Engels, maestros del proletariado, «las ideas de la clase dominante son las ideas dominantes en cada época». La prensa alternativa, popular y revolucionaria disputa esa dominación ideológica y contribuye a la emancipación de las clases sociales explotadas.

En esta hora decisiva de crisis capitalista e imperialista, cuando el genocidio sionista en Palestina se extiende a Irán y el fascismo levanta cabeza en todo el mundo, la prensa popular debe bregar por ser:

Trinchera de la verdad, frente a la posverdad y la manipulación algorítmica.

Organizadora de la combatividad y resistencia, articulando luchas y tejiendo solidaridades.

Faro contra la oscuridad mediática corporativa, mostrando que otra sociedad superior es posible y que los pueblos, cuando se organizan y asumen una línea ideológica y política justa, pueden vencer.

Como advierte el comunicador cubano Ibelici Martínez: «Todos formamos parte de esta guerra y el silencio siempre obedece al opresor, solo debemos elegir nuestro papel en ella: ¿víctimas o soldados?». La prensa popular elige ser soldado. Soldado de la verdad, de los pueblos y de la emancipación definitiva de nuestra América y el mundo.

«Solo el pueblo salva al pueblo, y solo la prensa del pueblo cuenta la verdadera historia.»

Referencias

Escarrá, C. (2026, enero 8). Guerra cognitiva cobra vigencia como estrategia de control social. Venezolana de Televisión.

Herman, E. & Chomsky, N. (2002). Los guardianes de la libertad. Crítica.

Iriarte, D. (2025). Guerras cognitivas: cómo estados, empresas, espías y terroristas usan tu mente como campo de batalla. Arpa Editorial.

Martínez Painceiras, I. T. (2021, agosto 6). Guerra mediática: ¿somos víctimas o soldados? La Jiribilla. 

Moya, I. (2025, febrero 4). A propósito de la guerra cognitiva y la necesaria batalla cultural. APC Bolivia. 

Vega Cantor, R. (2019). Capitalismo y despojo en América Latina. Bogotá: Ediciones Aurora.

Cómo Occidente fabricó una conciencia histórica sobre nosotros (Parte 3). (2025, agosto 20). Al Mayadeen Español.

Colonización de la Mente: Los Medios, Raíces y Peligros Globales de la Guerra Cognitiva de Estados Unidos. (2025). Instituto Xinhua. 

Gramsci, A. (2000). Cuadernos de la cárcel. México: ERA.

Marx, K., & Engels, F. (1976). La ideología alemana. Moscú: Progreso.

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