TRAYECTORIA Y ARQUITECTURA DEL GENOCIDA IMPERIALISMO ESTADOUNIDENSE

Por Alex A. Chamán Portugal

Introducción

El estudio de la formación económico social estadounidense exige una ruptura con la historiografía liberal burguesa que presenta a esta potencia como el faro de la democracia y libertad, puesto que Estados Unidos constituye la expresión más acabada y, a la vez, más abyecta del desarrollo capitalista. Su evolución no es una sucesión de eventos casuales, sino una trayectoria dialéctica en que la acumulación de capital requiere, necesariamente, la aniquilación de lo humano y la naturaleza.

Entender al genocida imperialismo estadounidense hoy no es solo identificar y describir sus perversas agresiones políticas y militares, sino comprenderlo como una estructura económica, social en crisis terminal irreversible. En tal sentido, el imperialismo no es necesario para los pueblos del mundo. Asimismo, se trata del sistema capitalista en imperialismo, pues éste es su fase superior, no se pueden separar, ya que es una condición dialéctica indisoluble. El presente ensayo se propone desentrañar el andamiaje del poder capitalista e imperialista yanqui, desde su avasalladora acumulación originaria basada en el genocidio, expansionismo y saqueo, hasta su presente como una bestia moribunda que, en su declive, amenaza la existencia misma de la humanidad.

La acumulación originaria vía el genocidio como piedra angular y motor del capital

El nacimiento y desenvolvimiento de los Estados Unidos de América no representa, bajo ningún concepto, una gesta de libertad ilustrada ni un avance civilizatorio como suele suceder; por el contrario, constituye un singular proceso violento de acumulación originaria. Como bien señaló Carlos Marx (1867/2017), el capital viene al mundo «chorreando sangre y lodo por todos los poros», y en el territorio norteamericano esta sentencia alcanzó niveles de barbarie sin precedentes.

Esta premisa científica se radicaliza y adquiere plena vigencia en el magistral análisis del Partido Comunista del Perú (PCP), el cual desmitifica la esencia del sistema capitalista al destacar que el imperialismo no es un error fortuito de la historia, sino una etapa de descomposición y agonía del capital que requiere, por su propia naturaleza parasitaria, de la violencia reaccionaria más extrema para subsistir. Bajo la firme concepción del Dr. Abimael Guzmán, se desenmascara al imperialismo yanqui como la «bestia sedienta de sangre», en tanto, una entidad criminal que ha edificado su hegemonía global sobre un inconmensurable cerro de cadáveres pertenecientes a los pueblos originarios y a la clase obrera internacional (PCP, 1988). El exterminio de las naciones nativas no fue un daño colateral, sino la condición sine qua non para la expansión latifundista y el posterior desarrollo del capitalismo de monopolios.

La neocolonizadora Doctrina Monroe y la infamia del «Destino Manifiesto»

Desde 1823, la neocolonizadora Doctrina Monroe estableció la base jurídica y política del injerencismo sistemático en nuestra América. Lo que la retórica imperial presenta como una defensa continental, no es más que una declaración de propiedad privada sobre todo un hemisferio. Esta reaccionaria política evolucionó dialécticamente hacia el «Destino Manifiesto», convirtiéndose en una construcción ideológica perversa. Mediante este mito, se pretendió otorgar a la rapaz burguesía estadounidense un supuesto «mandato divino» para justificar el despojo territorial, el saqueo descarado de los recursos naturales y el aplastamiento de las naciones oprimidas hasta convertirlas en servidumbres.

Frente a esta pretensión hegemónica, el comandante Hugo Chávez Frías (2005) denunciaba, con una vehemencia acertada y necesaria, la vigencia de este mecanismo de opresión estructural. Chávez identificó con claridad que el imperialismo no solo es un sistema de explotación económica, sino la mayor amenaza para la supervivencia de la especie humana. Su consigna histórica resuena hoy con más fuerza que nunca ante la severa crisis capitalista e imperialista: «La Doctrina Monroe debe ser enterrada definitivamente en el siglo XXI», para dar paso a la verdadera soberanía de los pueblos que hoy resisten los embates de la bestia en declive.

Análisis de la economía política para entender al imperialismo en declive y descomposición

Desde las tesis de la economía política marxista, el declive del imperialismo yanqui no es un fenómeno coyuntural ni puramente político, pues es un proceso estructural, multicausal y terminal. La agonía de la hegemonía estadounidense se explica a través de la profundización de las contradicciones inherentes al modo de producción capitalista en su fase superior y terminal. Procedemos a la argumentación de este desmoronamiento:

1. Tendencia decreciente de la tasa de ganancia y el sobrecrecimiento financiero

El capital estadounidense enfrenta de manera inevitable la ley descubierta por Carlos Marx: la tendencia decreciente de la tasa de ganancia. Ante la saturación de sus mercados internos y una caída estrepitosa en la rentabilidad de su sector productivo real, la lumpen burguesía imperialista ha huido hacia la financiarización especulativa extrema.

Esta mutación ha convertido a la economía yanqui en un sistema de capitalismo parasitario en que la especulación financiera domina tiránicamente sobre la producción social. El resultado es una economía de burbujas insostenibles que, al estallar, descargan sus crisis sobre las espaldas de las naciones oprimidas y pueblos del mundo. Estados Unidos ya no produce para satisfacer necesidades, sino para alimentar el hambre insaciable de un capital ficticio que no tiene respaldo en la realidad material.

2. La crisis del petrodólar y el fin del privilegio exorbitante

La hegemonía del dólar como moneda de reserva mundial, impuesta autoritariamente tras los acuerdos de Bretton Woods en 1944 y reforzada con el sistema del petrodólar, viene siendo desafiada por la emergencia de nuevas y soberanas arquitecturas financieras. Esta pérdida paulatina del monopolio monetario es un golpe letal al andamiaje imperialista.

Sin el control del dólar, Estados Unidos pierde su capacidad de exportar su inflación al resto del planeta como lo viene haciendo, socavando radicalmente su facultad para financiar de forma parasitaria su gigantesco déficit fiscal y su monstruoso aparato militar. El dólar, antes arma de chantaje, se convierte hoy en el talón de Aquiles del imperialismo que ya no puede sostener su nivel de vida a través del simple arbitraje del papel moneda sin respaldo.

3. Parasitismo y descomposición encarnado en el Complejo Militar-Industrial

Lenin (1916/2013) caracterizó magistralmente al imperialismo como «capitalismo agonizante y descompuesto». Hoy, esta definición cobra una vigencia aterradora, ya que Estados Unidos ha renunciado a competir mediante el desarrollo científico-tecnológico; en su lugar, utiliza las invasiones y masacres, sanciones económicas unilaterales, la elevación e imposición de aranceles, la especulación como únicos mecanismos de supervivencia y otras extorsiones político-militares.

Su industria manufacturera ha sido desplazada y desmantelada, quedando prácticamente solo el Complejo Militar-Industrial como el motor real de su economía. Esta distorsión estructural obliga al Estado imperialista a generar y perpetuar despiadadas guerras artificiales y focos de desestabilización global para dar salida a su producción bélica y garantizar el flujo de capitales hacia las corporaciones del terrorismo imperialista. Es un sistema que necesita el insaciable saqueo de recursos y la destrucción de la vida en la periferia para mantener el latido artificial de su centro financiero imperialista.

La hegemonía post-1945 y la barbarie de la guerra permanente

Tras la cruenta Segunda Guerra Mundial, el imperialismo estadounidense no buscó la paz, sino la consolidación de un orden global de servidumbre, asumiendo el rol de gendarme mundial de la reacción. Su supervivencia no radica en el consenso, sino en lo que el comandante Ernesto «Che» Guevara (1967) definió con lucidez como una lucha desesperada y sangrienta por mantener sus privilegios de la burguesía explotadora. En su histórico Mensaje a la Tricontinental, el Che sentenció una verdad que hoy golpea con fuerza: «El imperialismo es un sistema mundial, última etapa del capitalismo, y debe ser vencido en una gran confrontación mundial… la fiera es más peligrosa cuando se siente herida». Esta ferocidad se traduce en la guerra permanente; un estado de excepción global en que Estados Unidos aplica políticas expansionistas; bombardeando, destruyendo, masacrando y desestabilizando cualquier proceso soberano que amenace el flujo de capitales hacia el centro imperialista.

El Complejo Militar-Industrial y la ofensiva de la guerra cognitiva

El aparato de dominación capitalista e imperialista yanqui no solo se sostiene sobre sus armas de exterminio, sino sobre una estructura simbiótica entre el mafioso Complejo Militar-Industrial y los sofisticados mecanismos de control social. El PCP (1988), en su defensa del marxismo-leninismo-maoísmo, advertía con precisión que el imperialismo utiliza la manipulación cultural, el entretenimiento alienante y el reformismo para intentar frenar y desviar la potencia revolucionaria de las masas populares, especialmente del proletariado y el campesinado.

En la actualidad, esta estrategia ha mutado hacia la denominada guerra cognitiva. A través de su formidable aparato de propaganda (Hollywood, redes sociales, corporaciones mediáticas, inteligencia artificial, etc.), el imperialismo busca que los pueblos acepten voluntariamente su propia esclavitud bajo los fetiches del consumo y el alienante individualismo burgués. El objetivo es desarticular la identidad de las naciones oprimidas y convertir a las mayorías en rebaños dóciles, ciegos ante la arremetida político-militar que saquea sus recursos y aplasta su dignidad.

La ofensiva y agonía de la bestia imperialista en franca descomposición

La agresividad criminal y sostenida contra Cuba, Venezuela, Palestina, Líbano, Yemen, Irán y otros pueblos que se niegan a someterse, es el síntoma inequívoco de la desesperación imperialista. En Asia Occidental, el respaldo activo y la financiación del genocidio en Palestina han revelado el rostro más atroz y deshumanizado del imperialismo yanqui y su engendro nazista como es el genocida régimen sionista de Israel. Estados Unidos ha devenido en la nación más criminal de la historia contemporánea, destrozando incluso su propia legalidad e instituciones del cacareado derecho internacional burgués para intentar sostener, mediante el terrorismo, un orden unipolar que se le escapa de las manos.

Sin embargo, como afirmaba el comandante Hugo Chávez ante la Asamblea General de la ONU (2006), el «olor a azufre» que exhala la presencia imperialista es hoy repudiado por la creciente conciencia universal de los pueblos. El imperialismo es, en esencia y según la tesis del gran maestro del proletariado Mao Tse-tung, un «tigre de papel», o sea, una estructura que proyecta una imagen de invulnerabilidad técnica y militar, pero que está estratégicamente condenada a la derrota. Su base social es nula, su economía es parasitaria y su moral burguesa es paupérrima frente a la movilización consciente y la resistencia heroica de los explotados y oprimidos.

Conclusión

El derrotero histórico de los Estados Unidos de América constituye la crónica de una formación social cuya génesis en el genocidio determinó su esencia depredadora y genocida. No es un sistema que lucha por la convivencia, sino que pretende perpetuarse mediante el exterminio global y el saqueo sistemático contra naciones oprimidas y pueblos del mundo. La estructural crisis que hoy presenciamos no debe confundirse con una recesión cíclica, ya que, es la agonía de una fiera herida de muerte en su fase de descomposición superior. En su desesperación, el imperialismo yanqui, como enemigo principal de la humanidad, intenta arrastrar a la especie humana a la catástrofe para sostener el modo de producción capitalista que se caracteriza por ser caduco y un cadáver insepulto.

La caída de esta potencia capitalista e imperialista no es solo un deseo voluntarista, sino una necesidad histórica y política. La libertad de las naciones y pueblos no vendrá de las concesiones de la diplomacia imperialista ni de sus organismos lacayos, menos de sus esbirros de todo pelaje, sino que será el fruto de la lucha inquebrantable y la movilización consciente de las masas hacedoras de la historia. La tarea política, guiada por el análisis científico materialista y dialéctico de la realidad, así como, por la memoria de los mártires de la resistencia, es acelerar el derrumbe de este «gigante con pies de barro». Solamente la unidad estratégica de los pueblos del mundo y el papel dirigente del proletariado, en tanto última clase de la historia y la más revolucionaria, conducirán a la destrucción total del andamiaje militar-financiero yanqui permitiendo la construcción de una formación económico-social superior, liberada de la explotación y opresión, y acorde al progreso ineludible de la historia.

Referencias bibliográficas

  • Chávez Frías, H. (2005, 4 de noviembre). Discurso en la III Cumbre de los Pueblos. Mar del Plata, Argentina. Denuncia de la Doctrina Monroe y el ALCA.
  • Chomsky, N., & Herman, E. S. (1990). Los guardianes de la libertad: El sector dominante de los medios de comunicación de masas (M. Arbizu, Trad.). Crítica. (Obra original publicada en 1988). Base para el análisis de la guerra cognitiva y manipulación mediática.
  • Galeano, E. (2021). Las venas abiertas de América Latina (Ed. revisada). Siglo XXI Editores. (Obra original publicada en 1971). Referencia fundamental sobre el saqueo de recursos naturales.
  • Guevara, E. (1977). Mensaje a la Tricontinental. En Escritos y discursos (Tomo 9). Editorial de Ciencias Sociales. (Obra original publicada en 1967). Llamado a la confrontación mundial contra el imperialismo.
  • Guzmán, A. [Presidente Gonzalo]. (1988). Entrevista del Siglo. Ediciones Bandera Roja. Análisis MLM sobre la descomposición del imperialismo.
  • Lenin, V. I. (2013). El imperialismo, fase superior del capitalismo. Akal. (Obra original publicada en 1916). Tesis central sobre el capitalismo monopolista y agonizante.
  • Mao, T. (1976). Sobre el imperialismo y todos los reaccionarios son tigres de papel. En Obras Escogidas (Tomo IV). Ediciones en Lenguas Extranjeras. (Obra original publicada en 1946). Fundamento de la debilidad estratégica del imperialismo.
  • Marx, K. (2017). El Capital: Crítica de la economía política (Tomo I). Siglo XXI Editores. (Obra original publicada en 1867). Referencia obligatoria para la acumulación originaria.
  • Partido Comunista del Perú [PCP]. (1988). Línea Internacional. Documentos Fundamentales. Análisis sobre la colusión y pugna de las potencias y el papel de EE. UU.

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