Ciudad de México, 2 de mayo de 2026.- Millones de trabajadores, campesinos, estudiantes y organizaciones populares protagonizaron multitudinarias marchas y movilizaciones en diversas ciudades del mundo en conmemoración del Día del Proletariado Internacional, expresando su rechazo al sistema capitalista causante de mayor precarización laboral, pérdida de derechos sociales, incremento del costo de vida y las depredadoras políticas económicas neoliberales que afectan a los pueblos.

En México, la jornada estuvo marcada por una intensa movilización de organizaciones sindicales, obreras y magisteriales. La Unión Nacional de Trabajadores (UNT) convocó a las masas trabajadoras a salir a las calles “por justicia, derechos y dignidad laboral”, exigiendo respeto a los contratos colectivos, salarios dignos, libertad sindical y mayores recursos para educación, salud y ciencia. Paralelamente, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) anunció nuevas medidas de presión y la posibilidad de una huelga nacional durante el Mundial FIFA 2026 ante la falta de respuestas del Gobierno Federal a demandas históricas como la abrogación de la Ley del ISSSTE de 2007, jubilaciones dignas, incremento salarial del 100% y defensa de la educación pública. Durante las movilizaciones también se observaron banderas rojas, símbolos sindicales y diversas expresiones políticas e ideológicas vinculadas a organizaciones de revolucionarias y dirigentes comunistas reconocidos internacionalmente.

Las movilizaciones se extendieron a ciudades como Madrid, París, Berlín, Moscú, Londres, Roma, Buenos Aires, Brasilia, Bogotá, Caracas, Lima, La Paz, Quito, etc., en que millones de trabajadores denunciaron la conculcación de derechos laborales y beneficios sociales conquistados con muchísimo sacrificio. Asimismo, reclamaron salarios justos, reducción de la jornada laboral, protección de derechos sindicales, defensa de pensiones públicas y acceso a vivienda digna. En varios países se registraron protestas contra el militarismo, las privatizaciones y las políticas de ajuste económico impulsadas por sectores financieros y corporativos.
El imperialismo yanqui arremetió con mayor saña contra la Venezuela Bolivariana mediante el vergonzoso ataque perpetrado el 3 de enero, una acción militar que dejó más de un centenar de militares venezolanos y cubanos asesinados, además de la destrucción de infraestructura estratégica, centros de investigación y objetivos sensibles del Estado venezolano. En medio de aquella agresión terrorista fueron secuestrados el presidente constitucional de Venezuela, Nicolás Maduro, y la primera combatiente Cilia Flores, quienes hasta la fecha permanecen injustamente encarcelados bajo mecanismos de presión, amenazas y condicionamientos que constituyen una flagrante violación del derecho internacional, la soberanía de los pueblos y el principio de libre autodeterminación. Muchos sectores populares y revolucionarios continúan exigiendo la liberación inmediata del mandatario obrero y denunciando las permanentes políticas injerencistas impulsadas desde Washington contra la patria de Simón Bolívar y Hugo Chávez. En esa perspectiva, se reafirma el rechazo al tutelaje imperialista y la firme voluntad del pueblo venezolano de seguir luchando por una nación libre, independiente y soberana, tal como lo soñaron y defendieron los grandes líderes históricos de la Revolución Bolivariana.

En Cuba cientos de miles de trabajadores, campesinos, estudiantes y organizaciones sociales participaron en una multitudinaria movilización encabezada por el presidente Miguel Díaz-Canel, reafirmando la defensa de la soberanía nacional, la independencia y la continuidad histórica de la Revolución Cubana. Durante la jornada se expresó un contundente rechazo al recrudecimiento del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por el imperialismo estadounidense –enemigo de la humanidad y pueblos del mundo- desde hace más de seis décadas, así como a las recientes sanciones y restricciones dirigidas contra el comercio de combustibles y otros sectores estratégicos de la economía cubana.

El presidente Miguel Díaz-Canel denunció que el gobierno de Estados Unidos continúa aplicando nuevas medidas coercitivas que refuerzan el brutal bloqueo contra Cuba, evidenciando —según afirmó— una profunda pobreza moral y un abierto desprecio hacia la voluntad de los pueblos del mundo. Asimismo, sostuvo que ninguna persona honesta puede aceptar la falsa acusación de que Cuba represente una amenaza para Estados Unidos, señalando que los graves daños ocasionados por el bloqueo responden a la conducta intimidatoria y arrogante de la mayor potencia militar del planeta. A pesar de ello, el pueblo cubano volvió a demostrar su firme voluntad de resistencia y defensa de su dignidad y soberanía.

En Bolivia, una nutrida movilización de trabajadores, maestros y organizaciones sociales reunidos en un Cabildo expresó su creciente descontento frente a la crisis económica y las políticas gubernamentales. Durante la concentración se denunció que el Gobierno “está gobernando a favor de grupos de poder económico vinculados a terratenientes, agroindustriales y banqueros”, cuestionándose además el Decreto 5516 y advirtiéndose que en julio volvería a incrementarse el precio de los hidrocarburos. Asimismo, se acusó al Gobierno de vulnerar la Constitución mediante decretos y se reafirmó que el magisterio urbano defenderá la educación única, fiscal y gratuita frente a cualquier intento de privatización o mercantilización educativa. En este contexto, la Central Obrera Boliviana (COB) anunció un paro general indefinido acompañado de movilizaciones nacionales debido a la falta de atención a sus demandas, mientras diversas organizaciones sociales advirtieron el inicio de bloqueos de caminos y el Magisterio Rural confirmó nuevas medidas de presión y protestas a nivel nacional contra lo que califican como políticas neoliberales impulsadas por un gobierno entreguista y proimperialista.

El 1° de Mayo de 2026 dejó en evidencia el profundo descontento de los pueblos frente a la creciente desigualdad social generada por el sistema capitalista e intensificada por las políticas neoliberales impuestas por organismos financieros internacionales, corporaciones transnacionales y gobiernos subordinados a intereses imperialistas. Millones de trabajadores denunciaron la explotación laboral, la privatización de derechos fundamentales, la destrucción de conquistas históricas del movimiento obrero, el desempleo, la precarización laboral y el encarecimiento de las condiciones de vida que golpean duramente a las clases populares. Desde América Latina hasta Europa, Asia y otras regiones del mundo, las multitudinarias movilizaciones reafirmaron que la lucha por justicia social, soberanía de los pueblos, salarios dignos, educación y salud pública, así como por la defensa de los derechos laborales y humanos, continúa plenamente vigente frente al avance del capitalismo neoliberal y las políticas de saqueo económico impulsadas por las élites dominantes. Asimismo, en numerosas movilizaciones se expresó un firme repudio a las políticas guerreristas y expansionistas del imperialismo estadounidense y a las prácticas genocidas del régimen sionista de Israel, al que diversos sectores acusaron de continuar exterminando impunemente al pueblo de Palestina en medio de la indiferencia y complicidad de potencias capitalistas.
Red de Prensa Popular Latinoamericana



