Xalapa, Veracruz — 19 de abril de 2026
Cuando las sombras de la tarde caían sobre Girón aquel 19 de abril de 1961, el último rastro de la metralla invasora se disolvió ante el ímpetu inquebrantable de una nación. Surgió del estallido de un pueblo joven que, bajo el mando histórico de Fidel Castro, prefirió entregar su aliento antes que rendir su libertad. En apenas setenta y dos horas, el suelo cenaguero de la Bahía de Cochinos se convirtió en el altar donde el imperialismo yanqui perdió para siempre su mito de invulnerabilidad, marcando su primera gran derrota en el continente americano.
Aquel triunfo monumental no fue obra del azar, sino la síntesis de una organización popular consciente. En esa invasión, aunque las mujeres no formaron parte de los batallones de primera línea de combate debido a las tradiciones de la época, su participación fue la arteria vital que sostuvo la defensa de la Patria. Cumplieron roles cruciales en la logística, la comunicación, la salud y la articulación de las milicias populares, demostrando que la Revolución se defiende desde todas las trincheras.
Hoy recordamos con inmensa gratitud a las miles de mujeres integradas en las Milicias Nacionales Revolucionarias (MNR) y en la Federación de Mujeres Cubanas (FMC). Ellas realizaron exhaustivas guardias y vigilancia táctica en todo el territorio nacional para detectar y neutralizar posibles infiltraciones enemigas. Sirvieron como operadoras de radio y enlaces de comunicación, tejiendo la red que permitió la coordinación exacta entre las tropas en el terreno y el mando central. Actuaron como enfermeras y auxiliares de salud, salvando vidas y atendiendo a los heridos bajo el asedio durante los tres días que duraron los cruentos enfrentamientos.
Recordemos con profundo respeto y orgullo a mártires como Cira García, dirigente de la FMC en la zona de Caletón, quien ofrendó su vida durante los cobardes bombardeos iniciales del 17 de abril, cayendo heroicamente mientras ocupaba su puesto de defensa. Junto a ella, figuras de talla monumental como Celia Sánchez, Vilma Espín y Delsa Esther «Teté» Puebla (fundadora del histórico pelotón femenino «Las Marianas») estuvieron directamente involucradas en la organización estratégica y la movilización absoluta del pueblo armado. Ellas destrozaron el paradigma de la pasividad, erigiéndose como arquitectas morales y materiales de la resistencia.

Hoy, a 65 años de aquella gesta, ese eco de soberanía no se apaga ni se apagará; se transforma en tinta, en memoria y en promesa viva. Mientras el horizonte vuelve a cargarse de amenazas mediante el criminal y asfixiante bloqueo económico —la continuación moderna y silenciosa de aquella agresión mercenaria—, Girón florece nuevamente en la firmeza y en el alma de cada cubano. El viejo orden hegemónico que intentó someter a la isla hoy agoniza, mientras la trinchera caribeña sigue de pie, inexpugnable.
Porque Cuba es un poema de paz que se escribe diariamente con manos trabajadoras, pero es, ante todo, un escudo de dignidad. El pueblo cubano sabe perfectamente que la soberanía es el tesoro más alto; ese que no se negocia, sino que se defiende con la vida misma cuando el imperio intenta arrebatarlo. La victoria de abril sigue siendo el faro que ilumina la marcha ineludible de los pueblos oprimidos hacia su liberación definitiva.
Por: Martha Patricia Gómez Rendón
Delegada Mexicana en el Primer Encuentro Internacional de las Brigadas de Mujeres “Cilia Flores por la Paz”



