Por Alex A. Chamán Portugal
Introducción
Introducción
En una sociedad capitalista en descomposición en que el unipolarismo estadounidense se desmorona bajo el peso de sus propias contradicciones, la República Islámica de Irán emerge como un caso ejemplar de emancipación nacional, resistencia antiimperialista y antisionista, así como desarrollo endógeno. Resulta imperioso arrancar el velo de la guerra cognitiva y la manipulación de los medios masivos de manipulación al servicio de referido eje genocida para comprender a Irán no a través del relato distorsionado de las manipuladoras transnacionales, sino como la expresión viva de una lucha por la autodeterminación. La histórica victoria de Irán, forjada en la fragua de una resistencia indomable y una identidad civilizatoria milenaria, trasciende sus fronteras, ya que ha pulverizado el mito de la invencibilidad neocolonial para erigirse como un faro de esperanza y un pilar central en el parto de la nueva bipolaridad, demostrando que la autodeterminación de las naciones oprimidas y pueblos del mundo es la fuerza incontenible del futuro.

El vasallaje neocolonial y la dictadura de los Pahlavi
Para comprender la grandeza del Irán revolucionario, resulta necesario examinar las condiciones materiales previas a 1979. En esa etapa, Irán actuaba como un Estado vasallo y una plataforma de extracción de riqueza energética al servicio de corporaciones extranjeras como la Anglo-Persian Oil Company (actual BP).
La proimperialista dinastía Pahlavi enfrentó su mayor amenaza en 1951, cuando el primer ministro nacionalista Mohammad Mossadegh nacionalizó la industria petrolera. La respuesta fue la barbarie imperialista pura de 1953, en que la siniestra CIA y el perverso MI6 orquestaron la «Operación Ajax», puesto que, un sangriento golpe de Estado derrocó al gobierno legítimo y restauró al sha Mohammad Reza Pahlavi con poderes dictatoriales. Este régimen pro estadounidense impuso una alienación ideológica-cultural violenta y un saqueo persistente, sumiendo a la mayoría de la población en la miseria mientras la clase dominante y sus lacayos despilfarraban la riqueza nacional. Recordar que cualquier disidencia era aplastada despiadadamente por la SAVAK, una temible policía secreta entrenada por funesta la CIA y el terrorista Mossad, responsable de perseguir, encarcelar, torturar y asesinar a miles de militantes y sectores populares.
La ruptura revolucionaria y las conquistas sociales
La Revolución Islámica de 1979 irrumpió como el contraste necesario, un terremoto político que devolvió la soberanía territorial, económica y política al pueblo iraní. Con el liderazgo del ayatolá Ruhollah Jomeini, esta ruptura alcanzó articular identidad cultural, espiritualidad y justicia social. Los importantes avances en las condiciones materiales de existencia logrados desde entonces, a pesar de la hostilidad imperialista-sionista, son tangibles y verificables:
- Educación y el papel de la mujer: Se erradicó el analfabetismo estructural a través de masivas campañas, pasando de tener a más de la mitad de la población analfabeta antes de la revolución, a una tasa superior al 97% en la actualidad. Contrariando la embaucadora propaganda, la revolución impulsó masivamente los derechos en favor de la mujer, ya que hoy constituyen aproximadamente el 60% de los estudiantes universitarios y el 70% de los graduados en disciplinas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas.
- Salud pública universal: El Estado construyó un sistema sanitario vigoroso que elevó la esperanza de vida de 55 años a 78 años y redujo drásticamente la mortalidad infantil, garantizando además beneficios sociales que superan a los de varias potencias.
- Soberanía científica y militar: Bajo feroz asedio, Irán se convirtió en una potencia que produce más del 97% de sus necesidades farmacéuticas, lidera la nanotecnología en la región y logró una industria nuclear pacífica autóctona. Asimismo, conquistó la autosuficiencia desarrollando tecnología aeroespacial y misiles balísticos hipersónicos, garantizando su autodefensa frente a agresiones imperialistas-sionistas.
El asedio imperialista-sionista y la economía de resistencia
Incapaz de tolerar esta conquista material y espiritual, el bloque hegemónico conformado por el imperialismo estadounidense y el régimen sionista ha desatado una guerra multifacética. El retiro arbitrario de Estados Unidos del acuerdo nuclear en 2018 y la imposición de sanciones máximas evidenciaron el pisoteo periódico del derecho internacional. Estas medidas coercitivas son genuinos crímenes de lesa humanidad diseñados para asfixiar la economía, romper el tejido social y reducir el tamaño de la clase pequeña burguesa que es muy diversa.
La realidad muestra que el imperialismo ha fracasado en quebrar a la sociedad iraní, puesto que, la nación ha forjado una armadura inexpugnable sustentada en una honda espiritualidad, un arraigado nacionalismo y una tradición histórica de lucha antiimperialista. La respuesta a las sanciones ha sido la «economía de resistencia» y la integración en esquemas multilaterales como los BRICS+ y la Organización de Cooperación de Shanghái, consolidando el fin de la hegemonía del dólar.
La victoria de Irán frente a la maquinaria de guerra imperialista-sionista
En la actual y más encarnizada etapa de la agresión, la guerra dirigida por el genocida Estados Unidos y el expansionista régimen de Israel contra Irán ha exhibido la faceta más cobarde y destructiva del terrorismo de Estado. Es primordial destacar la victoria iraní en esta contienda, una victoria que se sostiene con inmensa dignidad muy a pesar de la brutal devastación, del asesinato selectivo calculado a las espaldas de su líder el Ayatolá, así como de altos dirigentes políticos y militares, y de la atroz e incesante masacre contra 175 niñas escolares, población civil e infraestructura sensible. Esta resiliencia demuestra que el combate y la resistencia sostenidos por Teherán trascienden por completo sus fronteras; la victoria iraní es, incuestionablemente, la victoria de todos los pueblos del mundo contra el imperialismo y el régimen sionista.

Conclusión:
La historia de Irán sintetiza la debacle del globalismo unipolar encarnado por el imperialismo estadounidense –enemigo de la humanidad y pueblos-, el cual creó las condiciones para su propia destrucción al forjar un pueblo unido, consciente, combativo y resuelto. La República Islámica de Irán representa un faro de combatividad y resistencia para los pueblos del mundo, demostrando que la bipolaridad en desarrollo no es una aspiración teórica, sino una realidad material. En este escenario, la solidaridad internacional no es una opción ni un mero gesto simbólico, sino un imperativo categórico para todo aquel que luche por un mundo verdaderamente libre de dominación imperialista y marche hacia una sociedad superior. A esto se suma que la alianza criminal entre Estados Unidos y el enclave sionista de Israel —cuya maquinaria de guerra y tiranía ensangrienta permanentemente la región— solo acelera su propia ruina social, política e ideológica. Frente a este terrorismo de Estado imperialista y sionista, la trinchera iraní se yergue inquebrantable en aras de defender su causa histórica asestando golpes contundentes a ese nefasto eje del mal y garantizar la victoria ineludible de las naciones oprimidas y pueblos del mundo.



